
ENGLISH: Joseph’s Diviner Cup?
La mayoría está familiarizada con la historia del antiguo patriarca José, que fue vendido como esclavo por sus hermanos celosos y que eventualmente llegaría a ser el segundo al mando en Egipto.
Pero el relato contiene un detalle interesante en el que la arqueología confirma la Biblia.
Los hicsos eran una tribu semita, emparentada con los judíos, que se había apoderado de la mitad norte de Egipto, empujando a los egipcios a la parte sur del delta del Nilo. Gobernaron Egipto aproximadamente desde 1800 a. C. hasta 1550 a. C.
José llegó a Egipto durante el gobierno de los hicsos, y esto explica por qué pudo ascender al poder en ese momento. Tenía un idioma y una cultura similares a los de los hicsos. Incluso vemos pistas del dominio de los hicsos en el libro de Génesis.
Cuando los hermanos de José se vieron obligados a ir a Egipto en busca de alimento a causa de una hambruna en Canaán, José se disfrazó para que no lo reconocieran de inmediato como su hermano.
Después de darles comida, José les tiende una trampa diciéndole a su mayordomo que coloque en secreto una copa de plata en el costal del hermano menor, para que luego pudieran ser acusados de robo (Génesis 44:1-2).
Después de que se marcharon, José envió hombres para detener a sus hermanos y, al abrir sus costales y ver la copa, los hermanos fueron llevados de vuelta al palacio.
Pero no se trataba de una copa cualquiera.
“¿Por qué habéis pagado mal por bien?”, preguntaron los guardias egipcios. “¿No es ésta la copa misma de la que bebe mi señor y que él usa para adivinar?” (Génesis 44:4-5, NBLA).
Era una copa muy importante, porque era la que supuestamente usaba José para la adivinación:
Según el Armstrong Institute for Biblical Archaeology, estas copas de adivinación, típicamente hechas de plata u oro, eran de uso generalizado entre los hicsos.
Los arqueólogos no solo han encontrado varios ejemplos de estas copas de adivinación fechadas en el período en que los hicsos gobernaban Egipto, sino que también han hallado un manual escrito en dos tablillas de arcilla sobre cómo usarlas.
La adivinación con copas, también llamada lecanomancia, consistía en dejar caer aceite en una copa de adivinación llena de agua. El adivino interpretaba los patrones de dispersión del aceite para responder preguntas o predecir el futuro.

Se han encontrado relieves de personas de rodillas, inclinadas sobre una copa, observando para interpretar cómo se dispersaba el aceite en la superficie del agua.
Pero si en realidad ésta era la copa de adivinación de José, surge una pregunta más difícil: ¿usó José una copa de adivinación para predecir el futuro?
Y si así fue, ¿no violaría esto el mandamiento bíblico posterior de Levítico 19:26 que prohíbe a los hebreos practicar la adivinación? Es la misma palabra hebrea, nâchash, en ambos versículos.
Creo que debemos recordar dos cosas. Al principio, José se había disfrazado para que sus hermanos no lo reconocieran. Él estaba representando el papel de un administrador egipcio tal como ellos esperarían verlo y oírlo actuar.
En segundo lugar, tenemos la interesante declaración que José hace en el versículo 15, después de que sus hermanos fueron llevados de vuelta.
“¿Qué es esto que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo puede sin duda adivinar?”, dijo José.
José básicamente les estaba diciendo que no se sorprendieran por su captura, ya que él podía adivinar. Pero como supuestamente se habían llevado la copa de adivinación, lo que José estaba diciendo en realidad es que no necesitaba una ayuda mágica como una copa de adivinación para conocer el futuro.
Aunque hasta ese momento todo había sido una estratagema, José sí dijo la verdad acerca de esta capacidad, porque durante su tiempo en Egipto pudo predecir el futuro mediante el don de interpretar sueños.
En Génesis 40:1-19, interpretó correctamente los sueños del panadero y del copero del faraón que estaban en la cárcel con él en ese momento. También interpretó el sueño del faraón que hablaba de una hambruna venidera en Génesis 41:25-36.
Aun cuando era un joven en Canaán, tenía sueños; uno de ellos predecía que sus hermanos se inclinarían ante él (Génesis 37:5-11).
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