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Pero Satanás nos impidió


Credit: shutter-fotos.com/Flickr/Creative Commons

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English version: But Satan hindered us

Fue una fría noche de invierno en el norte de Saskatchewan, Canadá, con mi novia en ese momento y después esposa.  Estabamos conduciendo en una carretera solitaria en la via a visitar a mis padres. Habíamos comenzado este largo viaje de seis horas en las últimas horas de la tarde.

Habia solamente un automóvil que nos seguía detrás de nosotros dos. No había mucho tráfico. Pero dos luces parpadeantes a la distancia viniendo por la otra via oscura advertían de un vehículo que se acercaba.

Cuando el auto se acercó, de repente se desvió hacia nuestro carril. Mi esposa que estaba conduciendo se asusto mucho y tiró el volante hacia la derecha hundiendo nuestro auto en una zanja.

Llegamos a la zanja a toda velocidad y la nieve profunda agarró nuestras ruedas delanteras y nuestro automóvil empezó a rodar no de costado, sino de extremo a extremo: de atrás para adelante.

De repente, mi esposa y yo estábamos colgando boca abajo en nuestro auto. Recuerdo tratando de agarrar las llaves del para auto apagar el vehiculo. Nos quitamos nuestros cinturones de seguridad y caimos en el techo del automóvil.

Aparte de estar en estado de shock total sobre lo que acababa de suceder, no sufrimos ningún daño fisico.

Pero la nieve profunda, que había amortiguado nuestro choque, ahora estaba cubriendo por completo nuestras ventanas laterales y no podíamos mover las puertas.

El vehículo detrás de nosotros inmediatamente se detuvo. Dos hombres caminaron por la nieve para descubrir si estábamos bien. Limpiaron la nieve bloqueando las puertas de nuestro automóvil y nos rescataron.

Nos ofrecieron un viaje a la siguiente ciudad donde podíamos llamar a mis padres para que vinieran a buscarnos. El automóvil necesitaría una grúa.

Mi esposa y yo nos sentamos en el asiento trasero. Los dos hombres preguntaron qué había sucedido. Mi esposa les contó que un automóvil nos sacó del camino y nos obligó a salir de la carretera.

¿No vieron ustedes lo que sucedió? preguntó mi esposa, ustedes estaban siguiendonos muy cerca de nosotros.

El conductor, sonando un poco sorprendido, dijo que no había habido ningún automóvil que viniera en la otra dirección, lo que confirmó el hombre del asiento del pasajero. Ellos solo vieron nuestro carro desviandose a la zanja y las luces traseras volando por lo alto, en el momento que el carro daba vueltas en la nieve.

Pero había habido otro automóvil nosotros, insistimos.

Después de esa discusión incómoda, el resto del viaje fue bastante tranquilo. Les dimos las gracias cuando nos dejaron en un hotel, donde esperamos a que mi papá nos recogiera.

Al día siguiente llamamos a una pequeña estación de servicio rural que recogió nuestro automóvil. Probaron las llaves que todavía estaban prendidas y el motor del carro prendio. Aparte de un poco de daño en el techo del carro, ni siquiera se podía decir que se había volteado. Ellos simplemente lo sacaron.

Cuando recogimos el auto, el propietario del garaje dijo que éramos muy afortunados, porque habíamos aterrizado en una gran acumulación de nieve, varios pies de profundidad, que había amortiguado nuestro golpe.

A unos pocos pies de distancia, la nieve solo tenía unos centímetros de grosor.

Fue uno de estos eventos que no entendemos y que necesitamos un versículo bíblico para explicarlo.

En su primera carta a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo dijo que había intentado dos veces visitar a los Tesalonicenses, pero Satanás lo obstaculizó.

18 Ya que queríamos ir a ustedes, al menos yo, Pablo, más de una vez; pero Satanás nos lo ha impedido. (1 Tesalonicenses 2:18 NASV)

De acuerdo con el léxico griego de Thayer, la palabra griega ‘egkopto’ (traducida obstaculizada) significa “cortar, impedir el curso cortando su camino”.

La palabra también se usó en atletismo griego cuando los corredores literalmente codearon a sus oponentes para forzarlos a abandonar la pista de carreras o empujarlos hacia atrás, para obstaculizarlos en su carrera.

Entonces, Pablo estaba diciendo que habian cosas que estaban sucediendo en el mundo físico que le impedían visitar los Tesalonicenses, pero que la fuente era satánica.

Mirando hacia atrás en lo que sucedió esa fría noche de invierno en Enero hace muchos años, me pregunté ¿cuál fue la fuente de esas dos luces que nos detuvieron?

Aunque a veces parece que Satanás nos está obstaculizando el cumplimiento del plan de Dios para nuestras vidas, Dios siempre tiene otro plan.

Debido a los obstáculos de Satanás, Pablo escribió una carta a los tesalonicenses y esa carta ha sido una bendición para cientos de millones de personas durante los últimos dos mil años, ya que fue incluida como parte de nuestra Biblia.

El apóstol Pablo mencionó en otra carta que también había sido impedido (egkopto) de visitar a su congregación, por lo que el también lo escribió en Romanos 15:22.

En retrospectiva, Satanás probablemente lamenta esos obstáculos.

Y desde esa noche agitada, mi esposa y yo ahora oramos antes de cada viaje entregandolo en las manos del Señor. — EZ

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