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El río de la vida


Credit: Johndan Johnson-Eliola/Flickrt/Creative Commons

Crédito: Johndan Johnson-Eliola / Flickr / Creative Commons

English version: River of Life

Recuerdo que hace cinco años, elegi de una vez por todas perdonar a los que me había herido a lo largo de los años. Se trataba de personas con las que regularmente comparti en la iglesia y de perronas en el trabajo.

Me deshice quemando mis heridas como un montón de basura. Cuando miré hacia atrás ya no quedaba nada más que humo.

Cada vez, que recordaba estos incidentes tenia la tentación de mirar hacia atrás, sólo veia la tierra ennegrecida. No había nada que recordar.

En mis últimos años, he aprendido que la ofensa me lanza por completo fuera de curso y lejos del propósito y los planes que Dios tiene para mi vida.

La falta de perdón, la ira y el resentimiento, crean una corriente en mi vida que me tira hacia atrás y esta corriente va en contra del movimiento del Espíritu Santo.

Este era un peso extra en mi barco mientras navegaba por el río de la vida. No estaba ganando terreno espiritual y mi barco se estaba hundiendo.

La falta de perdón estaba haciendo que juzgara y criticara a los demás.

Para el creyente, perdonar a los demás es esencial para su crecimiento espiritual. Somos los únicos que realmente nos afectamos con esta decision.

Empecé a entender que yo era la que tenia el control y que tenía que asumir la responsabilidad de mi respuesta a los que me ofendian.

Las personas que se ofenden facilmente interpretan todas las acciones a través de los ojos de la ofensiva. Se ofenden por las cosas más triviales. Estan ofendidas siempre por cosas que no tierem sentido, que cosas no son importantes en la vida.

Se ofenden por convierten ofendido por cosas que no son offendable.

Se convierten en víctimas perpetuas. No importa lo que hagas por ellas, nunca es suficiente, porque no se puede ayudar a una persona que se niega a perdonar.

El perdón es la decisión de retirar la ofensa dejarla ir.

El perdón bíblico, perdona a los que no lo merecen. A menudo utilizo una vara de medir para recordarme a mí misma de lo mucho que he sido perdonada, ya que me recuerda cuánto debo perdonar a los demás.

El perdón libera nuestro potencial y nos permite crecer espiritualmente.

Vamos a hacer una decisión deliberada para permitir que el perdón fluya a través de nosotros y sane el desbordamiento de las acusaciones, los juicios y las críticas que aparecen en el río de nuestras vidas. — EZ

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